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Moda + Artesanía

En SillaVerde creamos contenidos especializados en el conocimiento de tradiciones artesanas en Colombia y la dinámica del Sistema Moda. Foros, conversaciones y material periodístico que aportan al desarrollo de negocios de moda contemporáneos con impacto social. Foto colección Moda Viva 2019 / Daniella Benedetti, Modelo Camila Curiel

Labor constante

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA. Retrato de Andrés Oyuela.

La Troja de Moda Viva

Un espacio de conversación para desmenuzar, comprender y fortalecer los retos que tenemos para elaborar un Relato Moda + Artesanía en Colombia.

Homenaje

"El artesano" de Richard Sennett es un libro indispensable para comprender la interacción entre la mente y las manos. El oficio artesanal se revela como un pozo de misterios que se van revelando si nos detenemos en esta frase del filósofo de la Ilustración, Immanuel Kant.

Rol histórico

No es posible estudiar el devenir de la moda sin tomar en cuenta cómo las manos artesanas han sido cruciales para su evolución. Asumir este hecho histórico supone reconocer el espacio que ocupan las artesanas en el diseño contemporáneo.

Las voces de Moda 360

Durante cinco años, SillaVerde ha creado y dirigido este ciclo de sostenibilidad en la industria de la moda con la Cámara de Comercio de Bogotá. Han sucedido 34 mesas redondas en las que las voces de 112 estudiosos, diseñadores y líderes se han hecho sentir. Con ellos y ellas hemos elaborado un corpus de aprendizajes útiles para contribuir a un mundo perdurable.

La Malpensante Moda

La escritora, actriz y ex editora de la Vogue francesa, Joan Juliet Buck, retratada por Ruven Afanador y protagonista de la primera edición de La Malpensante Moda. Esta revista impresa, mayo 2020, a la venta en (57) 3167419125, Bogotá.

VÍSTETE DE COLOMBIA

En SillaVerde nos sumamos al Movimiento integrado por personas involucradas en la industria de la moda en Colombia. Una iniciativa pionera que busca posicionar y promover el trabajo de manos y mentes colombianas a través de acciones de comunicación, comerciales y de formación. Dirigido a los consumidores conscientes del siglo XXI.

NOS CUIDAMOS EN LA PANDEMIA

Es una responsabilidad individual y colectiva. Protegernos significa velar por la vida en sociedad. La mascarilla se incorpora al vestuario global para perseverar en la función social de la moda: ser interlocutora del mundo.

FORO HORIZONTE 2020

Resiliencia y Adaptabilidad

Nuevos tiempos

La experiencia digital de SillaVerde, constante desde 2012, ha sido una ventaja para asumir la realidad virtual y continuar ofreciendo contenidos novedosos y de calidad para nuestra audiencia.

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ENCADENAMIENTOS PRODUCTIVOS Y SOSTENIBLES EN LA INDUSTRIA DE LA MODA / Mesa II en MODA 360 de 2019

Publicado 2019-03-08 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Mesa Redonda 2 del 2019

Cuando hablamos de economía circular, innovación textil, procesos de producción cuidadosos con la huella ambiental, conciencia de consumo y del -reúno-reciclaje-rediseño- entre otros temas fundamentales de la sostenibilidad- es preciso comprender la relevancia que los encadenamientos productivos tienen en la moda para generar cambios sustanciales e integradores de los elementos que acabamos de enumerar. En esta mesa redonda revisamos cómo se están generando estos diálogos empresariales, quiénes los protagonizan y qué acciones concretas se logran para impactar el negocio.

Este concepto de encadenamiento productivo se define como “la relación a largo plazo establecida entre empresas con el objetivo de obtener beneficios en conjunto [...] se entiende también por encadenamientos productivos el conjunto de organizaciones enlazadas entre sí que buscan aprovechar oportunidades de negocio [...] no necesariamente pertenecen al mismo sector productivo, sino que se complementan y crean relaciones a largo plazo” (Baena, Encadenamientos productivos: La guía práctica) 

Estos encadenamientos se pueden dar en diferentes escalas: Dentro de la cadena productiva de una marca, por ejemplo, se pueden establecer relaciones estrechas, en pro de la sostenibilidad, con todos los actores. También pueden suceder a modo de clúster, para organizar empresas del mismo sector y optimizar recursos, capacitación y competitividad. Se puede dar, así mismo, entre sectores distintos como puede ser el educativo y el textil. O entre países, que implica el desarrollo de tratados comerciales. 

Estos encadenamientos generan flujos de “innovación, información, bienes y servicios” (Baena) que aumentan la eficiencia de los proyectos, disminuyen los costos, y aumentan éxito en las importaciones y así como los avances en la calidad. Estos, además, favorecen, “la transferencia de conocimiento entre industrias”(Baena).

 

 

Sin embargo, el concepto de encadenamiento, como el de cadena productiva, sufre de una limitación en términos conceptuales y metafóricos. Esto, dado que un encadenamiento solo puede ir hacia adelante o hacia atrás, no hay cabida una noción de simultaneidad, nodo o flexibilidad. Hacia atrás las empresas adquieren nuevas tecnologías, hacia adelante, se benefician del conocimiento de atrás. El encadenamiento se mide en el índice de impacto que tiene un actor sobre el resto, “la expansión que un sector genera sobre los demás” (Baena). 

 

Y si bien es una noción que nos permite pensar las conexiones que hay entre un actor y otro de la cadena de suministro, como las que puede haber entre entre el cultivador de algodón y el productor de la fibra, es esencial ver no solo el eslabón inmediatamente delante o atrás, sino todos los involucrados en el proceso de una prenda. En el caso de los encadenamientos, no hay una retroalimentación de todos con todos y sin ese feedback mancomunado de la cadena no se pueden identificar puntos de mejora e innovaciones necesarias. 

 

Por eso, metáforas como la de la red de suministro, explicada por Susan B. Kaiser, en Mixing Metaphors in the Fiber, Textile and Apparel complex, se vuelven esenciales en un mundo donde cada mano que toca una pieza debe tener condiciones dignas y usar materias primas con el menor impacto posible sobre el medio ambiente y las comunidades. Una red de suministro, como la de las arañas, permite entonces visualizar todas las conexiones, tener objetivos a largo y corto plazo, e identificar los distintos centros móviles de cada proyecto.

Esta es la visión que guía actualmente a la marca Patagonia, pionera en sostenibilidad en el mundo. Su directora de estrategia de sostenibilidad, Jill Dumain, cuenta cómo un hilandero se volvió el centro de su cadena para producir algodón orgánico, por sus conexiones con el resto de la comunidad. Patagonia, además tiene un programa para reparar y reciclar las prendas de su marca, llamado Workwear. Una iniciativa parecida a la de Eileen Fisher con su programa Renew. En el, prendas en buen estado son reparadas y revendidas. Aquellas que no pueden volver a su estado inicial son transformadas en arte y elementos par la casa como almohadas. 

Estas dos últimas iniciativas están orientadas al principio de la economía circular que, según la Ellen Macarthur Foundation es un modelo en el cual “las prendas y textiles se mantienen en su más alto valor durante el uso y son reinsertadas en la cadena de tal manera que no se generan desperdicios. Es un concepto basado en el de Cradle to Cradle, en el cual el residuo de un producto, se convierte en insumo para otro. Por eso cobra sentido la frase de su informe A New Textiles Economy: Redesigning fashion’s future, “transformar la industria para crear una nueva economía de los textiles requiere de un cambio sistémico con un grado nunca antes visto de compromiso, colaboración e innovación” 

En este orden, una empresa innovadora que conecta a las demás, es A Transparent Company. Esta proporciona información verificada sobre los productos, a través del uso de la tecnología blockchain. Esto la trazabilidad de las prendas, en pro de una producción más ética y ecológica. 

Por otro lado, compañías como Sutex, en Colombia, han empezado a encadenar su producción con tecnologías que reducen el gasto de agua. Por eso, están usando estampación digital con cero consumo de agua y están desarrollando fibras más ecológicas en su Think Tank. 

Además, desde el punto de vista del consumidor, existen movimientos como Fashion Revolution. Que han empoderando a los consumidores a exigir transparencia a través de #quiémhizomiropa y que actualmente desarrolla un índice de transparencia anual. 

Finalmente, en la academia, en Colombia, también, se están gestando investigaciones que llevan al desarrollo de fibras como Woccoa . Esta invención reemplaza la lana y proviene del cáñamo, con residuos de coco y un hongo que es la lacasa: un tipo de enzima. Este tipo de proyectos que implican el trabajo mancomunado entre diseñadores, biólogos, ingenieros químicos, etc.

Es un ejemplo de lo que planteó el Pulse of the Fashion Industry de la Global Fashion Agenda: “Las empresas de moda deben unir fuerzas con proveedores, inversionistas, 

reguladores, oenegés, academia y consumidores para crear un ecosistema que soporte transformaciones innovadoras y modelos de negocio disruptivos. Esto especialmente importante en los pasos más difíciles: materias primas y fin de la prenda. Ninguna compañía puede superar estos retos en soledad.”

 

 

1. ¿Cómo terminaron siendo nodos de encadenamiento? 

Ana María Sierra –AMS–: Hace unos años me hice una pregunta que partía de la ignorancia “¿quiénes están detrás de mis joyas?” Desde que leía revistas en la casa de la abuela me fascinaban, y luego tuve la fortuna de haber llegado a la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo. Allí se juntaron mi experticia de mercadeo con el interés de saber quién estaba detrás de mis joyas y descubrí un mundo terrorífico. Para mí fue tenaz la idea de que el 80% de la minería en Colombia es ilegal: una parte muy amplia anclada en la mafia, en el lavado de dinero, porque el oro es una moneda de cambio; y otra parte de supervivencia, sometida a unas regulaciones. 

Esto me llevó a investigar más, por eso creo que siempre que haya curiosidad, creatividad y un motor para que haya resultados, la ignorancia puede ser un buen aliado. Evidentemente hay que trabajar, apoyarse en los que saben, irse a las fuentes como decía Umberto Eco. Mientras se reconozcan las deficiencias, los vacíos, que siempre se puede aprender de alguien que puede saber más que uno. Siempre he sido muy consciente de que la historia la escriben los que ganaron las batallas, pero la construimos quienes tenemos la noción de que también perdiendo batallas se puede llegar muy lejos. 

Cuando pienso en cómo fui a dar a la joyería tiene que ver con encontrar algo concreto, después de una coyuntura que no era mi muerte sino la de alguien muy querido que casi se me muere varias veces. Siempre había soñado con hacer metalurgia y se me presentó, se me estrelló en la cara, con la fortuna de haber dado con Jorge Gómez quizás el mejor fundidor de este país en un curso de fin de semana en la Escuela de Artes y Oficios y fue descubrir que esto se me da, en un curso de 40 horas salí con unos anillos y unas cosas que además sacaban un lenguaje muy profundo, muy ingenuo porque nunca había estudiado después de estudiar música. 

En la Escuela me encontré con lo que creo que es uno de los secretos mejor guardados de este país que es lo herederos de la metalurgia prehispánica, están vivos, y están en vía de extinción: son los plateros y orfebres de la Escuela de Artes y Oficios. 

 

Juanita García –JG–: 

Tuve una experiencia con las Wayuu antes de tener mi empresa. Fue enriquecedora porque te das cuenta que más que entender cómo vender el producto, lo importante es estar poder ir como en un detrás de cámaras, ver cómo es la cultura de ellas realmente, qué hacen en su diario vivir, desde ir a recoger agua, desde cómo alimentan a sus esposos e hijos, cómo transmiten todo ese conocimiento. Llegar, por ejemplo, en medio de esta mente muy estructurada, de llegar de Londres, a medir el impacto social, con una idea de hacer cuestionarios, de preguntar cómo las encontré y cómo las voy a dejar después. Mi última pregunta era “¿qué les falta a ustedes para ser felices?, ¿cómo las puedo yo ayudar?” Cuarenta me respondieron “no entiendo tu pregunta, nosotras en realidad tenemos todo lo que necesitamos para vivir, tenemos nuestros animales, nuestro rancho, salud, una buena vida, no entiendo porque quieres cambiar nuestra forma de vivir”. 

Fue una de las lecciones más grandes que he tenido, fue realmente el comienzo de este proyecto ya en la comunidad en Boyacá, porque me permitió darme cuenta de cómo tenemos que estar y vivir en un contexto, de que tenemos grandes y valiosas ideas en nuestras cabezas pero cuando tú las metes a un contexto, con una población, es realmente borrar todo lo que sabes, es entrar con esa ingenuidad, dispuestos a escuchar y no con intención de someter a nuestras ideas preconcebidas. 

Makis Medina –MM–: 

Viví en el exterior por un tiempo, y hace seis años nos fuimos a Santander, con mi marido que es economista. Luis Francisco me decía "Makis no quiero hablar de un proceso de paz que no conozco, quiero meterme y conocer a la gente y conocer de cerca la realidad" y así empezamos a caminar y conocer gente valiosísima, campesinos que todos los días innovan, que todos lo días se inventan cómo resolver su diario vivir y con ellos fuimos creando una corporación que se llama Terra innova, que es de ellos y nosotros somos asociados. Trabajamos por la protección ambiental, el turismo comunitario, la producción orgánica. 

En ese caminar empezamos a ver que tanto hombres como mujeres en Santander, utilizan una alpargata que se llama Chocato, es una belleza, el fotógrafo Ruven Afanador retrató los chocatos en un momento determinado y creo que lo que un artista de esta naturaleza hace es mostrarle al mundo el poder y el valor que puede tener un objeto de diseño que ha trascendido tantas años de la historia, pero que además sigue vigente. 

Cuando nosotros llegamos a Bogotá, la novia de mi hijo le dije mira esto y ella dice “déjame acá 30” y exactamente en dos días esta niña ya había vendido todas, no sabíamos el precio ni nada pero nos dimos cuenta que había una oportunidad maravillosa. 

A partir de ahí conozco a Rocío por mi vecina francesa que vive en Barichara y esto ha sido un cuento en el que cada vez más aparecen estos seres maravillosos de los que aprendemos todo el día y así transitamos hacia Wonder for People. Al principio el nombre nos parecía fatal en inglés, pero después entendimos que el nicho de mercado al que vamos. Las terranas las hacen los internos de la cárcel San Gil, trabajar con ellos fue un reto impresionante porque nosotros entendemos la noción de la segunda oportunidad, de una persona que está retenida. Entonces antes de que empezáramos a producirlas hace 3 años atrás, venimos preparando a las comunidades, conversando, co-creando y fortaleciéndonos juntos. Ellos hoy producen estos zapatos que la gente compra internacionalmente, pero esto es un sueño como les decía porque, además de la ignorancia yo creo que la terquedad es definitiva, hay que ser tercos. 

Sandra Delgado –SD–: Mi labor en Miquelina ha sido una experiencia de diecinueve años. Cuando uno está en la universidad uno ve muchas materias, enfocadas a la productividad, a la eficiencia, a la calidad, pero cuando uno llega a enfrentarse a una empresa esta, es una realidad totalmente diferente. Creaciones Miquelina trabaja con mujeres en situación de vulnerabilidad, mujeres que desafortunadamente no han tenido una opción diferente de vida y que han pasado por procesos de prostitución, drogadicción. En Miquelina ellas han encontrado una segunda oportunidad para cambiar su estilo de vida y ver que hay posibilidades diferentes. 

Yo llegué a Miquelina a hacer mi practica de la universidad y ahí me quedé. Aprendí a ver la vida de una manera totalmente diferente, cuando somos jóvenes no vemos más allá la realidad de nuestro país, y ahí aprendí a ver que hay situaciones que marcan a las mujeres y que, como profesionales y empresarios, debemos trabajar para mejorar. Entonces aprendí algo muy importante que es la pedagogía del amor que más adelante hablaremos de eso. 

Sylvia Andrade –SA–: Me imagino que habrá muchos de ustedes que se sentirán igual a mí, que tenemos una curiosidad profunda por muchos temas y no logramos encontrar satisfacción en uno solo y por eso estamos buscando todo el tiempo, más respuestas y más cosas, soluciones y más preguntas en diferentes áreas. No es que yo sea matemática, tengo las matemáticas básicas de la universidad y las de una literata, no es que sean enormes pero mi interés sí es enorme por la geometría que me ha llevado a ver las figuras y las formas de una manera distinta: a buscar libros sobre simetría y asimetría. Eso me la han regalado precisamente por esa conexión entre la literatura y la investigación la pasión por las figuras y la matemática y la geometría. Creo que a la alarga que delicia no tener que decidir, que delicia poder más bien coger y tomar de cada uno de los conocimientos que cantidad de preguntas que nos vayamos haciendo en la mitad del camino. Qué delicia tomar lo esencial y adoptarlo de una forma u otra. Diría que lo importante es seguir haciendo investigaciones porque esto me ha llevado a tener una experiencia de vida bastante bella y maravillosa.

 

 

2. . Encadenamientos educativos: el aprendizaje es mutuo 

 

JG: No soy diseñadora de moda, soy politóloga y financista. Veo una comunidad con un talento enorme y siento que tengo un montón de puntos que no se cómo conectar, empiezo a detectar que hay una demanda, ósea entre mi familia, las amigas de mis amigas, y necesito profesionalizar esto. Por circunstancias de la vida no tengo cinco años más para estudiar diseño de moda, y por más que los tuviese soy consciente de que hay gente que lo hace mejor que yo, que en su ADN lleva esto. Empiezo entonces a contactar dentro de mi círculo y una de mis amigos quien es la que está más metida en tema de moda me contacto con Sylvia y recibo una respuesta de inmensa generosidad con nuestro proyecto. 

Le dije, “Silvia tenemos estas posibilidades, tengo este grupo de artesanas con este talento, hemos desarrollado estos prototipos, tenemos gente interesada para poder posiblemente representarnos para vender fuera del país pero en el momento somos mi mamá y yo con una máquina de coser y no conozco nada de moda, es intuitivo, yo no sé nada esto y si tu me podrias conectar con gente que de la moda para saber como me puedo conectar con talleres, cómo es el tema de confección” y me dijo, “tú más que visitar el taller necesitas una colección”. Y se me ocurre que no tengo 5 años más para estudiar, pero necesito algo practico enfocado mi proyecto porque esto tiene que salir pronto y le propongo a ella que porque no es mi mentora y me enseña a hacer una colección, que nos veamos, cada ocho días, me deje tareas aquí empieza esta mujer tan talentosa a descubrir un diamante en bruto que ni yo sabía que había este potencial en mí y la verdad que siempre me esforcé mucho a ver el trabajo con las tejedoras pero después de trabajar con Sylvia fue descubrí un talento muy muy grande.

SA: Cuando conocí a Juanita hubo una cosa que me interesó que fue que tuviera la tranquilidad de pregunta. Creo que la mayoría de las veces las personas no se atreven a hacer la pregunta y lo peor que les puede pasar es que les digan que no. Cuando ella me trajo su primer producto tenía este trabajo que es el tejido en el que se basa todo el centro de su marca, pero estaba enfocado a una colección primavera-verano, más que todo verano y más que todo playa, cr

increíble, una persona con una intención de ayudar a una comunidad y a un grupo de mujeres que me pareció muy interesante. Pero aparte vi la calidad del producto. Porque si ustedes ven el tejido que Juanita ha elaborado es maravilloso, tiene la capacidad de hacer cualquier figura geométrica.

Entonces, yo no quería hacerle la colección, pero quería guiarla a un producto que pudiera tener otro tipo de terminación, pero no es el tema de acabados sino de lenguaje porque si nosotros dejábamos el tejido en un tema de verano, era un lugar muy común en el universo de los tejidos. Algo que pueden encontrar en muchas tiendas y que se usan y que hoy en día se copian a nivel de máquinas industriales. Pero si nosotros elevábamos el mensaje y explicábamos con piezas de dónde viene ese tejido, cuál es el valor del tejido y podíamos darle un lenguaje más urbano, el tejido se vuelve más importante. 

Mi intención con este tipo de mentoría era ver que tipo de diseñadora podía llegar a ser ella, pero también dejarle un hábito de trabajo para que pudiera repetirlo. Así suene redundante, yo no iba a ser parte de su marca, porque la marca es de Juanita y la marca tenía que seguir constantemente, porque una cosa que decimos los diseñadores es que muy fácil hacer una colección, pero haga la segunda y luego la tercera, entonces esa era la idea. 

Es una faceta mía que no conocía, esa capacidad dirigir una línea de diseño que no fuera que la que yo diseñara, sw soltar las riendas y dejarselas a alguien y trabajar con lo que hay, con sus ideas. Me pareció muy interesante a nivel de trabajo porque eso me ha abierto un campo a hacer otro tipo de conexiones. Siempre que unes ideas entre dos personas, algo aprende, algo se le queda, se aprende de un tejido, se aprende una técnica, de un material. Lo que más le agradezco a ella fue dejarme ver esa faceta de dirección que no había podido tener porque al ser diseñador, cada uno con su propia empresa sabe quién lo hace, todo uno muchas veces, y no suelta el diseño porque le pertenece y la dirección es distinta porque se suelta y eso fue muy interesante para mí.

 

 

3. Innovación a través de la conexión y confianza 

MM: Las suelas las tejen en Curití esto es una innovación. Las alpargatas, los espadrilles de Europa vienen con yute que es una fibra que es más parecida al algodón. Pero resulta que el fique que es un material maravilloso y en Colombia hay una riqueza enorme pero se ha ido perdiendo porque la usan en tapetes, en lazos, en cabuya, pero en la suela de la alpargata no existía. Y surgió la idea de usarlo porque si no tienes una suela te permita moverte, un charco y se acabó la suela, entonces nosotros resolvimos hacer innovación estamos trabajando en este momento con el departamento de EAFIT. Trabajando más trabajando mejor, los tejedores tejen la suela, pero eso es un proceso de sentarnos con ellos, con el ingeniero, cómo lo mejoramos.

También un amarillo que teñido con cebolla. Es parte del trabajo que empezamos a hacer con mujeres en Charalá con tintes naturales, y ahí se abrió otro universo porque ustedes no se imaginan lo que es llegar a una plaza de mercado conseguir las cebollas que están ahí, el repollo, las cosechas de ramas de árbol cuando son las cosechas de café y así. Esto es un bolso que lo llevamos a Moda Viva por invitación de Rocío y esto es algodón 100%, teñido con repollo, con aserrín de nogal, y el cuero es con curtiembre vegetal porque no tiene cromo. Las siguientes piezas tienen un tinte con aserrín de Nogal, en donde el agua se recicla una y otra vez porque la primera vez que se macera el aserrín es mucho más intenso, pero lo vamos usando y lo vamos usando hasta que el rosa se vuelve casi pálido. Lo más interesante es que al principio cuando empiezas a mirar los tintes naturales, estas mujeres son unas expertas pero a veces uno llegaba al mercado y decía pero no hay un rojo parejo. Y un amigo que se llama Juan Manuel de La Rosa, pintor mexicano y me dice un día, “Makis, los árboles no son verdes”, e hicimos un ejercicio la naturaleza tiene amarillo verde y rosado y la gente lo que quiere es esto, la gente no quiere un color parejo, entonces empezamos a avanzar en el tema de los tintes naturales. Creo que el único secreto es estar alerta a observar y oír y hacer partícipe a toda la gente porque creo que la única manera de encadenarnos es decir tu sabiduría para mí es importante, e intercambiando a través de la voluntad y del conocimiento

 

 

4. Capital humano 

MM: Uno de los temores más grandes que tenemos al trabajar con artesanos es la capacidad productiva. Y las comunidades artesanas son una especie de cauchos: estas comunidades se abren, si tu haces un prototipo exacto e impecable, invirtiendo en tecnología y documentando procesos. Lo digo, por ejemplo, por el Putumayo, jurarte, prototipos, unos tacones que hicimos: empezamos con 3 indígenas Kamsá y hoy están produciendo 90 tacones a la semana, 90 tacones tejidos uno a uno ,pero porque hay 40 personas están tejiendo a partir de una buena prototipada. 

SD: Trabajar desde Miquelina con personas que han estado en situación de vulnerabilidad es totalmente diferente de cómo lo puedan hacer otras organizaciones. Realmente lo que tratamos de hacer con ellas como les decía es educar en el amor para el amor, que vuelvan a tener confianza en sí mismas, que rehagan su proyecto de vida, que vean que hay opciones diferentes a las que han venido viviendo. Poderle transmitir a sus hijos que hay otra opción para totalmente diferente. Muchas veces vemos que en los hogares cómo se repiten las historias de nuestros padres. Por eso con ellas se ha trabajado una capacitación y una actividad totalmente integral en donde no solo es el trabajo sino también con sus familias: muchas de las mujeres que trabajan en Miquelina, han podido sacar sus hijos adelante, algunos son profesionales. Ellas mismas también han estudiado, hay personas que se han capacitado, tenemos abogadas ingenieras, con el SENA hemos tenido acercamiento han podido capacitarse e ir a las organizaciones en las que la situación es diferente y donde han podido tener opciones de trabajar.

Creo que lo clave es crear confianza porque de estas comunidades hay muchas que tienen antecedentes de maltrato. Nosotros partimos de la base de una conversación de iguales y un intercambio de saberes con ellos, de poner problemáticas juntos para discutirlas. Por ejemplo, ¿cuál es el valor de la artesanía en el país? Ellos mismos lo dicen “es algo ocasional, es algo puntual, con eso no podemos vivir, lo aprendí de mi abuela, se va a perder”. 

¿Pero cómo hacemos para construir algo que realmente sume, que tenga valor, para perpetuar esto? Nosotros hacemos con ellos todo tipo de rondas, del producto mismo, de cocreación –porque las creaciones no son solo nuestras–, el tema del precio final se discute con ellos también. Porque entendemos que hay una relación humana, pero también comercial que nos une, y en ese sentido no hay un tema asistencialista de “venga yo te voy a regalar”, aquí el trabajo tuyo vale y es valorado y es pagado pero el mío también y hay una relación virtuosa en ese sentido. 

Y hay algo importante y es que nosotros hemos empezado a entender que el producto final requería de cierta experticia para ensamblar y ahora lo hacen en San Gil y lo hacen muy bien. Pero para otros tipos de producto nosotros tenemos un taller que lo dirige un diseñador industrial.

JG: En mi caso, no fue un recorrido lineal, son altos y bajos, fue empezar a identificar una población que tenía todas las habilidades para producir todo este tipo de tejidos pero que por dentro no estaban motivadas. Empezamos a trabajar en una fundación de 17 mujeres, todas en situación de vulnerabilidad, unas cabeza de hogar, otras de la tercera edad, con muy poquitos ingresos, eran las típicas artesanas que están en la plaza del pueblo, en un kiosco, exhibiendo sus manteles, sus cobijas, alpargatas, a veces, cosas que hacen en dos agujas, en crochet. En el momento en el que busco empezar a convocarlas para Priah no tenía la experiencia para liderar, y de 17 mujeres solo una me respondió. Les entregaba hilos, trabajos, les enseñaba como cobrar sus productos, encontraba mucha desconfianza en mujeres que toda la vida han tejido para vivir y ganaban 10 mil pesos por una camisa en crochet. 

Empezar a cambiar ese chip de que “no vengo aquí a engañarte ni a ayudar a las abuelitas”, sino realmente ustedes son Priah, ustedes son la esencia, Priah existe por ustedes. Entonces fue todo un proceso muy largo, de desconectar un poco el discurso asistencialista. Fue quedarme con la única que me pudo cumplir, que llegaba todos los días a trabajar. Fue coger a Nelcy, que ahora es líder del grupo, y decir “necesitamos mujeres como tú”, entonces ellas se fueron concientizando no es suficiente solamente tejer, tenemos que ser honestas, responsables, ser 1A en calidad, nuestro producto realmente vale, realmente esto es algo que es digno de ser exportado o estar en las mejores tiendas del país, a partir de esto fueron cambiando las reglas del juego, conocidas gente que había tejido con ellas hace 20 años, empezaron a llegar y empezamos a darles más trabajo, una educación en varios temas, no solamente en lo económico.

Mi problema fue que con mi mente de financiera/ politóloga yo llegué allá a medir el impacto, cuánto gana en el mes y entonces les voy a dar estos recursos, les voy a enseñar a cobrar y fue todo un choque que a ellas no les interesara esto. Lo que les interesó fue darse cuenta de su pasión, sus orígenes, de “aprendí a tejer desde los cuatro años en el campo con alambres de púa y esto me acuerda a mi mamá, a mis hermanas a mi grupo de apoyo”. Fue devolvernos un poco a eso, y si ustedes van a nuestras reuniones, sí tenemos reuniones de laboratorio y las que más saben están educando a las nuevas y metiéndolas en el cuento, pero sobre todo reunirnos a hablar de todo menos de tejido. Estamos creando ese tejido humano, es ver una población que inicialmente la cataloga como vulnerable y darme cuenta de que son todo menos vulnerables, son mujeres demasiado emprendedoras, ellas mismas decían: “tan sencillo como no quiero que me etiquetes en eso simplemente quiero que me reconozcan por mi arte”.No se trata de la cantidad de dinero sino de lo que significa eso para ellas, entonces fue descubrir muchos valores que son Priah y ahora ellas son las tejedoras Priah porque se identifican con esos valores y ese mismo tipo de población es la que ellas mismas han empezado a convocar. 

 

 

SYA: Por más de que mi trabajo no es con un comunidad ni que mi producto final tenga una terminación artesanal, como tal mis procesos son exactamente los mismos porque la cadena humana y el trabajo humano es humano en cualquier lugar. Nosotros subestimamos un poco el trabajo urbano porque no viene de una comunidad indígena o porque no tiene un nombre y resulta que todos los diseñadores a una escala pequeña nos enfrentamos a un trabajo humano de personas que tienen complicaciones. Por ejemplo, la mayoría son mujeres cabeza de familia que no pueden cumplir horarios laborales de tal hora a tal hora porque tienen que recoger a sus niños del colegio porque no tienen quién se los cuide o porque la abuela no puede en ese momento o es todo el equipo familiar: yo tengo costureros hombres pero que involucran a su familia en el proceso porque si ellos están en la confección son sus esposas quienes están haciendo el envío de algo o comprando la cremallera o uno llega y están los hijos haciendo la tarea al lado, son proyectos familiares que uno apoya. Muchas veces uno no los valora porque son de ciudad, pero se voltea a mirar a la cantidad de tías y abuelas que saben tejer dos agujas, o que aprendieron de sastrería comprando la mordería inglesa que vendían en los cupones. Nosotros en Bogotá no nos hemos apropiado de eso y pienso que es una lastima, miramos afuera, miremos lo que hay en Colombia pero también miremos lo que tenemos alrededor porque también hay mucho por hacer y explorar, esa ha sido mi experiencia. Mis talleres son urbanos, mi producto es urbano, no tengo acabados "artesanales" porque toda mi confección es artesanal, que el producto final sea un abrigo para ciudad no quiere decir que no tenga detrás todo un grupo familiar que haga técnicas y trabajos manuales. 

5. El poder de entrelazar historias 

AMS: Cuando yo empecé a encontrar estas maravillas de objetos hechos todos a manos, descubrí que me gustaba y dije “esto hay que hacerlo hay que mostrarlo”, la escuela tiene un bellísimo almacén pero su misión es formar, formar 500 aprendices y nos graduamos 160 en el diciembre pasado para que ese patrimonio inmaterial que está amenazado perdure. Tomé, entonces, la decisión de que iba a identificar cómo hacer para que ese patrimonio inmaterial tuviera relevancia y entrelazarlo con historias con los maestros y aprendices. Normalmente a los joyeros de la calle 6 donde el señor va y dice copienme este anillito de esmeraldas, se les permite mercar, educar a sus hijos, etc, pero dentro hay artistas que se expresan en metal. 

 

Entonces, en este país de élites, en el que pertenezco a una clase privilegiada, uno dice bueno si uno sabe hacer algo, tiene que cambiar ese modelo extractivo por un modelo incluyente y de una manera intuitiva. Mirando hacía atrás, cobró mucho sentido para mi sacar esos tesoros y esa expresión de los maestros sin nombre y sacarlos a la luz y si yo tuviera que decir cual es el más profundo de todos nuestros valores es entrelazar historias. Esa historia de ese minero de pequeña escala que descubrí cuando me fui atrás en la cadena es una historia de minería ilegal, salvaje. Y mi reacción fue cómo puedo ayudar, y qué organizaciones trabajan con el problema, que reciclan entonces nos licenciamos Fair mind. Para que tengas una idea, las medallas de oro son echas en polvo Fair Mind, la palma de oro de Cannes, Chopard, y de resto somos 200 pequeñísimos empresarios del mundo que deciden honrar esa promesa, de que la joyería es para hacer feliz a la que se la regaló, que es de alguna manera honrar y buscar esa honestidad lo largo de la carrera que arranca con el origen de la trazabilidad, darle visibilidad al autor de una obra de arte para luego llegar a quien preferimos no llamar consumidor sino pretendido. Creemos que se trata de proteger, de cortejar, en este mundo vacío y poco ético de las redes sociales. Quizás es lo que más trabajo nos ha costado, encontrar un lenguaje franco relevante. Y ha sido posible gracias a una red en donde hemos encontrado intereses comunes y hemos ido alineándonos a un norte, a una red que entrelaza instituciones, personas, todos con interés de crear una categoría nueva, que tiene que ver con el lujo, anclada a América donde no tenemos que pedir indicaciones ni de Francia ni de Italia ni del pavo de diamantes sino de jalar al fondo esas raíces de manera que sea un granito que transforma ,que hace su versión que en vez de ir sobre lo profesional se apalanca en todos esos códigos pero precisamente para darle relevancia a la identidad, a eso que tenemos en fondo en América y en particular en estos trópicos. 

 

MM: La comunicación nuestra busca transparencia y trazabilidad en todos los procesos. Todos somos parte del encadenamiento, hasta el cliente que nos ha dado la retroalimentación,personas como ustedes que nos van diciendo “vea esto no debería ser así”, que nos van enseñando a oír. En Wonder for People hay una prioridad que es la estrategia de comunicación que arranca de ka visibilidad, desde aquí hasta acá, que busca sostenibilidad y transparencia, queremos ser éticos en lo que ustedes conozcan las cosas que hacemos y cómo retroalimentar. Todo lo que ustedes decidan decirnos es una forma de seguir caminando, porque como decimos en Wonder for People cada paso cuenta. 

 

 

Octubre

26

2020

Calendario MODA EN COLOMBIA

BOGOTÁ FASHION WEEK online: 1, 2 y 3 de OCTUBRE

IXELMODA online: 20 al 23 de OCTUBRE

LATIN AMERICAN FASHION SUMMIT online: 19 al 23 de OCTUBRE

VOCES en EXPOARTESANO online: 29 de OCTUBRE al 2 de NOVIEMBRE

LA TROJA en EXPOARTESANÍAS online: 7 al 19 de DICIEMBRE

La Vida Animada Moda 360
La Vida Animada
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SillaVerde

Esta compañía tiene su sede en Bogotá -"la ciudad asentada sobre una silla verde"- tal como alude el escritor Germán Arciniégas a las montañas orientales que la resguardan.

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nace en Madrid y vive en Colombia desde 1994. Es CEO de SillaVerde, compañía que cuenta con un equipo de jóvenes investigadoras -Verónica Santamaría y Valentina Agudelo- afines al diseño sostenible, a la lectura y al marketing digital.

PORTAFOLIO DE SERVICIOS:

1. Investigación periodística sobre la industria de la moda y elaboración de contenidos editoriales propios para esta revista digital, el podcast Talking Closet, la serie audiovisual La Vida Animada y la cuenta @sillaverde en Instagram.

2. Consultoría sobre Tradición Artesanal y Sostenibilidad: para el 

- Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia y de la plataforma comercial MODA VIVA (desde 2015)

- Dirección y creación del ciclo de debates MODA 360 -especializados en sostenibilidad de la industria- para la Cámara de Comercio de Bogotá (2015-2019) y la franja de conocimiento de Bogotá Fashion Week (2018 y 2019) 

3. Servicios periodísticos y editoriales:

- Dirección editorial de la revista impresa La Malpensante Moda  (mayo 2020) con la Fundación Malpensante

- Publicación de colaboraciones en El Espectador, El Malpensante, Fucsia, Diners y Vogue Latinoamérica

- Concepeción y participación en conversaciones, foros y actividades académicas 

 

 

Archivo
RASGOS de SillaVerde

Ofrecemos contenidos editoriales sobre la industria de la moda especializados en:

* SOSTENIBILIDAD

* TRADICIÓN ARTESANAL

Elegimos trabajar en conjunto con el sector público y privado en Colombia. Contribuimos a fortalecer alianzas y a diseñar oportunidades de negocio con un sentido social, ético y productivo. 

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CRECER EN REPUTACIÓN

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TENDER PUENTES ENTRE PERSONAS Y SECTORES

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CONTENIDOS ORIGINALES

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INFORMACIÓN, ANÁLISIS Y CONOCIMIENTO

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PRODUCIR CON SENTIDO

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MODA CON PERSONALIDAD

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PENSAR GLOBAL, ACTUAR LOCAL